Reserva Natural Otamendi

Reserva Natural Otamendi
Reserva Natural Otamendi

Buenos Aires tiene muchos rincones por ver y descubrir. Si tu estancia en esta zona es lo suficientemente extensa para poder conocer algo más además de la ciudad, te puede interesar visitar la Reserva Natural Otamendi.

Esta reserva natural está ubicada a 66 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, se puede llegar a ella en coche o en ferrocarril.

La reserva fue reconocida como tal en 1990 y ocupa casi 2.600 hectáreas en las que se pueden observar algunas de las especies vegetales más autóctonas de las selvas ribereñas y del delta del Paraná. La reserva es además el hogar de animales que a día de hoy están en peligro de extinción como el ciervo de los pantanos, el robo de río y el federal. Este escenario es un buen lugar para la observación de aves.

La reserva recibe su nombre del ingeniero Rómulo Otamendi, antiguo propietario de las tierras, que las recibió en pago por su participación en la delimitación de las vías férreas argentinas. Las tierras estuvieron en poder de su familia hasta que en los años ‘80 quedaron abandonadas y pasaron a ser propiedad del Estado, que las cedió a la Administración Nacional de Parques para que creara lo que hoy en día es la Reserva Natural Otamendi.

El terreno que hoy en día ocupa la Reserva Natural Otamendi atrajo la atención del ser humano desde el principio de los tiempos, algo que ha quedado demostrado debido al hallazgo en la zona de vestigios de la presencia de grupos prehispánicos que seguramente se dedicaban a la caza y la pesca en este entorno natural.

En la época colonial esta zona fue el lugar de residencia de las clases económicas altas, tal y como se ha demostrado a través de los restos de cerámicas y lozas que han sido encontradas en esta región.

El entorno natural de la Reserva Natural Otamendi puede visitarse a través de diversas rutas. Existe un sendero vehicular que desde la estación Ingeniero Rómulo Otamendi permite llegar al margen del río Paraná de las Palmas, un buen lugar para la observación de fauna, especialmente a primera hora del día y al atardecer.

Los que prefieran caminar pueden recorrer el sendero peatonal El Talar, una ruta interpretativa de 1 kilómetro de extensión que lleva al visitante hasta un mirador desde el que se tiene una inmejorable vista panorámica de la mayor parte de la reserva.

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